29 de mayo de 2003 MÉXICO, DF .- De manera sorpresiva y en medio de una total discreción, Michael
Jackson visitó el puerto de Acapulco a finales del pasado mes de abril.
Este hecho histórico lo constató la revista Acapulco Club en su edición de mayo, en la cual publica unas imágenes que fueron
tomadas por el fotógrafo oficial del fraccionamiento Las Brisas.
Con el afán de descansar y de estar unos días alejado de los reflectores, de los fans y de las cámaras, el astro del pop
llegó al puerto a bordo de un avión privado, procedente de Los Ángeles, California, acompañado únicamente de tres elementos
de seguridad. Fue invitado por el empresario Tony Rullan, quien es su amigo, desde hace años.
Michael estuvo hospedado en una exclusiva casa del fraccionamiento Las Brisas, donde se reunió con otros amigos, quienes
le organizaron fiestas privadas. En algunas de ellas incluso hubo mariachis, según comentó Georgina Ceballos, vicepresidenta
del Club Oficial de Michael Jackson México.
Disfrutó la belleza del puerto, quedó maravillado con las playas y la vista de la bahía; tan bien se la pasó el ídolo en
Acapulco, que de acuerdo con lo que publica la revista local, Jackson planea regresar para fin de año, para celebrar las fiestas
decembrinas, acompañado por sus hijos.
En todo momento mantuvo una seguridad muy discreta, buscando no llamar la atención, para así pasar inadvertido.
Un fan que pertenece a su club en México y que reside en Acapulco fue el único admirador que lo pudo ver. Este chico, quien
pidió mantener el anonimato, comentó que se tuvo que vestir de mesero, para poder entrar a una de las fiestas en Las Brisas.
Ahí pudo estar cerca del intérprete de Thriller, y constató cómo disfrutaba la música de mariachi, además de los típicos trajes
de los músicos, que, según dijo, le encantaron, mientras Michael tomaba sólo agua.
De acuerdo con el reportaje de la revista Acapulco Club, en los tres días que Michael estuvo en el puerto, intentó conocer
algunos lugares, por lo que asistió a la disco Enigma, propiedad de su amigo Tony Rullan, quien junto con su hijo Brian, convivió
con el astro, en lo que, según comentarios del club de fans, fue una noche mágica.
Se conoció que para cuidarse la piel, que tan delicada tiene, después de todos los tratamientos a que se ha sometido para
blanquear su tonalidad, Michael no se asoleó para nada y que, incluso, cada que salía de la casa donde estaba hospedado, utilizaba
un sombrero de paja, muy típico de la zona, sin importar la hora del día.
Así fueron los momentos de descanso de Michael, quien se alejó de todos los problemas legales, de salud y de trabajo, que
vive un astro de la música como él.